Volver al mar



No puede volverse a un sitio de donde no se ha salido.

Al menos eso fue lo que pensé, y también lo que me bloqueó tan profundamente, que este número no pude participar, muy a mi pesar.

Lo confesaré abiertamente: tenía pensado y había determinado que el Sirenito acabaría degollado, quizá abierto en canal, en una playa, a la orilla del mar.

Pero el Sirenito no quiso, tomó sus propias decisiones, y al igual que quien esto escribe, no puso un solo pie en el mar.

Así que, si quiere leer lo que escribieron quienes sí escribieron y participaron en este número magníficamente ensamblado, dele click al título de esta entrada, o pulse sobre este enlace.


Nam stat fua cuiq~ dies, breue et irreparabile tempus.

Comentarios

Jesus Olague ha dicho que…
Cierto, no se puede volver a un lugar del que no se ha salido y no se puede salir de un lugar al que jamás se ha entrado.

Cierto también que un mar no tiene que ser de arena y agua, hay otros mares, de dudas, celos, esperanzas, gente, penas, alegrías, y muchas otras cosas que marean, y como diría un fulano que siempre andaba con el cigarro en la mano y el pantalón a media nalga: Ahi'stá el detalle chato.

Y fuera de divagaciones y comentarios sin sentido, espero que nos des el gusto de contar con tu participación en próximos números.
Francisco Arriaga ha dicho que…
Mare mía...!!!

Por qué no dijisteS eso endenantes?


Gracias por el comentario, ya estamos afilando los dedos y aporreando el teclado para que mi colaboración en el próximo número quede como debe quedar.