La vocación de escritor nació simultáneamente con la de lector.
Ya no soy un lector voraz, ni pertenezco a esa selectísima lista de quienes se vanaglorian de leer 50 libros por año, aunque años hay que los he leído, y con creces.
Mis primeros intentos formales como escritor se dieron en la adolescencia, bajo la supervisión meticulosa y exigente del P. Héctor Cárdenas, a principios de la década de los 90's.
Después, siguiendo mis propios derroteros, continué con la escritura de cuentos, esbozando borradores de 3 novelas, y cristalizando finalmente en los cuentarios 'Cuando termine la lluvia', 'S. D.' y la novela 'Los pequeños inconvenientes de asesinar a tu ex'.
Estoy seguro que hasta el momento, mis mayores logros se encuentran entre las páginas de 'S. D.', y aunque he escrito un par de poemas, estoy convencido de que la poesía en cuanto tal requiere una vocación y sensibilidad muy distintos a los del novelista o cuentista, y también una capacidad casi inhumana para transmitir a las palabras lo que ya de por sí es tan difícil esclarecer dentro del ser humano.
Por ello no me considero poeta, aunque sí cuentista, y novelista en ciernes.
Por ello no me considero poeta, aunque sí cuentista, y novelista en ciernes.
Agosto 2011; México, Frontera Norte.