Efecto Mandela: a Philip Seymour Hoffman lo asaron en un estacionamiento subterráneo [o techado].

Hay ciertos filmes a los que regreso una y otra vez. "The silence of the lambs" es uno de ellos, y la tecnología ha hecho posible que puedan conseguirse en el tráfago del internet, copias tomadas de las remasterizaciones pensadas para los modernos reproductores de blurays.

Así, también hay películas que con menos frecuencia, disfruto en forma seriada. The lord of the rings, por ejemplo.

En el caso del célebre Doctor Hannibal Lecter, la trilogía surge también de vez en vez, y me sinceraré diciendo que debido a la insistencia de Netflix y el encierro obligatorio que pasamos en casa, me dispuse a ver Red Dragon por... ¿quinta, sexta ocasión?

Curiosos tiempos son estos. Contando un solo televisor en casa, hay que alternar las series infantiles y adolescentes con los programas familiares y las películas y series pensadas para un público de 'amplio criterio'. Esto significa que ver 'Red Dragon' implica una desvelada forzosa, y la mínima posibilidad de ver filmes como ese de un tirón. Generalmente las veo en dos sesiones de una hora cada una.

Recordaba la escena donde Fiennes secuestra al periodista Freddy Lounds -encarnado por Seymour- y después de 'mostrarse en todo su esplendor' ante el aterrorizado y fascinado, aatónito e inmovilizado periodista, le desfigura el rostro arrancándole la nariz de un mordisco para después convertirlo en una pira humana ambulante.

Bien, ayer esperaba en esa segunda sesión la llegada de esa escena, que recuerdo claramente de la siguiente manera:

La cámara enfoca la camioneta que maneja Dolarhyde desde la parte posterior. Las puertas se abren desde adentro y Dolarhyde manioba una rampa -¿improvisada?- por la que bajará el periodista adherido a su silla de ruedas. Se aprecia una llamarada que inmediatamente después se transforma en una antorcha: es el periodista gritando mientras la silla gira en una carrera infernal por un pasillo amplio, hasta que después de una veintena de metros choca con un automóvil estacionado, todo esto ante la mirada atónita de un guardia de seguridad.

El problema es que... la escena no pasa así. Al menos no en la versión que vi la noche de ayer. La escena que recuerdo tiene lugar en un estacionamiento techado o subterráneo, y la escena que vi está grabada enmediod e la calle, en un atardecer a punto de morir, casi entrada ya la noche. No hay choque de la silla en llamas contra un automóvil aparcado: la silla cede ante el calor y cae de lado con el periodista en llamas, y se aprecia de fondo el nombre del periódico. "Tattler".

Mi esposa miró también y me dijo 'vivimos en una dimensión alternativa'. Tiene derecho a decir esto: los dos vimos esa película cuando se exhibió en el cine en el 2002, después la vimos en vhs algun par de veces, luego en algún dvd de renta, y por mi parte la he visto otro par de veces -quizá más- en algún formato digital.

Así que... saque ud. sus propias conclusiones. ¿Cuál escena vió, la que he relatado ateniéndome a mi falible memoria, o la que viene rescatada en la versión remasterizada que puede verse en Netflix?

1734
Nam stat fua cuiq~ dies, breue et irreparabile tempus.

Comentarios