Poema. Noches de maíz.


Recién me entero de esta noticia, que me ha entristecido considerablemente. De Doña Graciela no sé que haya sido en los últimos 30 años, cuál haya sido su vida, cómo hayan sido sus días. Pero el recuerdo que tengo de ella, y seguramente mis hermanos también, es el de una persona amable, paciente, que nos veía con los ojos de quien sabía que, de una otra forma, estaba dándonos algo más que un bocado para calmar el hambre.

Doña Graciela: descanse en paz. Y gracias por todo.

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1704.
Nam stat fua cuiq~ dies, breue et irreparabile tempus.

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